Es preciso que el espíritu que existe dentro de cada uno, ande entre los demás hombres. Si no lo hizo en vida, se le condena a que lo haga después de la muerte. Se le sentencia ¡ay de mí! a que contemple lo que ya no puede compartir y que sin embargo, pudo tener cuando estaba vivo, y haberlo transformado en felicidad.
-Estás encadenado. Dime por qué -dijo Scrooge temblando. -Llevo la cadena que fui forjando a lo largo de mi vida. ¿Te gustaría saber el peso y longitud de la que tú mismo llevas? Hace siete vísperas de Navidad era tan pesada y larga como ésta. Y desde entonces has continuado trabajando en ella. Es muy pesada.
CUENTO DE NAVIDAD de CHARLES DICKENS