...Este nuevo árbol
es, no obstante, el objeto del amor de Apolo, y puesta su mano derecha en el
tronco, advierte que aún palpita el corazón de su amada dentro de la nueva
corteza, y abrazando las ramas como miembros de su cariño, besa aquél árbol que
parece rechazar sus besos. Por último le dice:
-
Pues veo que ya no puedes ser mi esposa, al menos serás un
árbol consagrado a mi deidad. Mis cabellos, mi lira y aljaba se adornarán de
laureles. Tú ceñirás las sienes de los alegres capitanes cuando el alborozo publique
su triunfo y suban al capitolio con los despojos que hayan ganado a sus
enemigos. Serás fidelísima guardia de las puertas de los emperadores, cubriendo
con tus ramas la encina que está en medio, y así como mis cabellos se conservan
en su estado juvenil, tus hojas permanecerán siempre verdes.
Existe
otra versión del mito en la que Daphne es hija de Amiclas. Gran amante de la
caza y de las montañas lejanas a las ciudades, es la preferida de Artemisa.
Leucipo, hijo del rey de Élide, Enómao, estaba enamorada de ella, por lo que se
vistió de mujer para poder acercársele. Así disfrazado se convirtió
en su compañero inseparable, hasta que Apolo, celoso, inspiró a Daphne y sus
compañeras el deseo de bañarse en una fuente.
Leucipo
se negó pero sus ellas le obligaron a desnudarse, descubriendo así su engaño.
Furiosas, se lanzaron sobre él, pero los dioses lo volvieron invisible.
Entonces, Apolo se precipitó para atrapar a Daphne pero ella
consiguió escapar y le rogó a Zeus que la convirtiera en laurel, que es el
significado de Daphne en griego.