Medusa era el orgullo de toda su familia porque poseía una belleza incomparable. Con una mirada era capaz de enamorar el corazón más frío. Se le ofrecía un futuro muy prometedor. Nadie dudaba de que se casaría con un gran hombre digno de su extraordinaria belleza. Medusa llevaba una vida apacible junto a sus dos hermanas, Esteno y Euríale. Un día, fue a orar al templo de la diosa Atenea para pedirle que protegiera al su pueblo de un ataque enemigo. De pronto, en una explosión de rayos y agua, surgió ante ella el dios Poseidón.
Medusa se quedó petrificada ante tan increíble aparición.
La belleza de Medusa era tan conocida que Poseidón quiso juzgarla por sí mismo. El dios de los mares se acercó a ella y le dijo:...