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martes, 8 de diciembre de 2015

Winter Boho


Uno de los estilos con los que más me identifico y que más me gustan es el boho chic, o boho a secas.
Y cómo me siento tan identificada, no puedo dejar de recurrir a él porque sea invierno.
He aquí el resultado.

martes, 1 de diciembre de 2015

HELLO HELLO December

Está por todos los rincones de la realidad y la ficción, desafiando a la cordura, desatendiendo a la gravedad, burlándose de cualquier ciencia que trate de buscarle explicación. No existe manera de escapar de él y no entiende de reglas ni de leyes ni de “peros” ni de “por qués”. Habla en todas los idiomas con la misma lengua. No aprende de los errores, tropieza en la misma piedra una y otra vez, no hace distinciones de razas, ni sexos, ni edades, ni imposibles. Huye de la lógica y no se deja convencer por la razón, ama la trama sin preocuparse por el desenlace. No puedes seguir su rastro porque no tiene caminos, atarlo en corto es darle alas. Puede ser un banquete para el corazón o una herida indeleble para el alma. Se puede afinar con los dedos de la ternura o desafinar con los del desamor para que suene desgañitado como el despecho. Nadie sabe  de donde llega ni por donde se va. En sus manos eres como marioneta feliz movida por sus hilos y a su antojo. Como veleta expuesta al capricho de los vientos. Está presente en todas las modalidades del arte, en todas las caricias del planeta, en todos rincones del tiempo. No se puede vivir sin aire, ni se puede respirar sin amor...

jueves, 13 de febrero de 2014

Black and grey



...Después, acercándose a la desconsolada niña y tomando una de sus manos, prosiguió con acento más cariñoso y suave:
-Margarita, para ti el amor es todo, y tú no ves nada más allá del amor. No obstante, hay algo tan respetable como nuestro cariño, y es mi deber. Nuestro señor el conde de Gómara parte mañana de su castillo para reunir su hueste a las del rey Don Fernando, que va a sacar a Sevilla del poder de los infieles, y yo debo partir con el conde. Huérfano oscuro, sin nombre y sin familia, a él le debo cuanto soy. Yo le he servido en el ocio de las paces, he dormido bajo su techo, me he calentado en su hogar y he comido el pan a su mesa. Si hoy le abandono, mañana sus hombres de armas, al salir en tropel por las poternas de su castillo, preguntarán maravillados de no verme: -¿Dónde está el escudero favorito del conde de Gómara? Y mi señor callará con vergüenza, y sus pajes y sus bufones dirán en son de mofa: -El escudero del conde no es más que un galán de justes, un lidiador de cortesía.
Al llegar a este punto, Margarita levantó sus ojos llenos de lágrimas para fijarlos en los de su amante, y removió los labios como para dirigirle la palabra; pero su voz se ahogó en un sollozo...

lunes, 30 de diciembre de 2013

The hats are driving me insane!!



...El Gato sonrió al ver a Alicia.
Parecía tener buen carácter, consideró Alicia; pero también tenía unas uñas muy largas y un gran número de dientes, de forma que pensó que convendría tratarlo con el debido respeto.
- “Minino de Cheshire”, empezó algo tímidamente, pues no estaba del todo segura de que le fuera a gustar el cariñoso tratamiento; pero el Gato siguió sonriendo más y más. “¡Vaya! Parece que le va gustando”, pensó Alicia, y continuó: “¿Me podrías indicar, por favor, hacia dónde tengo que ir desde aquí?”.
- “Eso depende de a dónde quieras llegar”, contestó el Gato.
- “A mí no me importa demasiado a dónde…”, empezó a explicar Alicia.
- “En ese caso, da igual hacia dónde vayas”, interrumpió el Gato.
- “…siempre que llegue a alguna parte”, terminó Alicia a modo de explicación.
- “¡Oh! Siempre llegarás a alguna parte”, dijo el Gato, “si caminas lo bastante”.
A Alicia le pareció que esto era innegable, de forma que intentó preguntarle algo más: “¿Qué clase de gente vive por estos parajes?”.
- “Por ahí”, contestó el Gato volviendo una pata hacia su derecha, “vive un sombrerero; y por allá”, continuó volviendo la otra pata, “vive una liebre de marzo. Visita al que te plazca: ambos están igual de locos”.
- “Pero es que a mí no me gusta estar entre locos”, observó Alicia.
- “Eso sí que no lo puedes evitar”, repuso el gato; “todos estamos locos por aquí. Yo estoy loco; tú también lo estás”.
- “Y ¿cómo sabes tú si yo estoy loca?”, le preguntó Alicia.
- “Has de estarlo a la fuerza”, le contestó el Gato; “de lo contrario no habrías venido aquí”...

jueves, 26 de diciembre de 2013

Christmas Song





...-Hay muchas cosas de las que podría haber sacado provecho pero de las que no me he beneficiado-respondió el sobrino-. La Navidad es una de ellas. Pero le aseguro que cuando se aproxima la Navidad, siempre pienso en ella (además de la veneración propia de su nombre y origen sagrados, si que es algo tan propio de ella puede quejarse a parte) como buena época; un agradable periodo de bondad, de perdón y de caridad; la única época que conozco, en el largo calendario del año, en el que los hombre y mujeres consienten en abrir libremente sus corazones cerrado a cal y canto y en pensar en la gente menos afortunada como si fueran compañeros del mismo viaje hacia la tumba. Y no otra raza de criaturas que se dirigen a otros destinos. Por tanto, tío, aunque la Navidad nunca he metido en mi bolsillo ni un poco de oro ni de plata, creo que me ha hecho mucho bien y que seguirá haciéndolo; así que digo ¡bendita sea!...

                                                            Fragmento de una gran obra de Charles Dickens

lunes, 23 de diciembre de 2013

JACQUARD JACKET

Navidades a la fuerza

Hace muchos años, un hombre llamado Casimiro, estaba tan cansado de ver cada día noticias malas, que deseo tener una Navidad en la que todo el mundo fuera verdaderamente bueno y generoso. 

Al salir a la calle, descubrió a todo el mundo haciendo cosas totalmente increíbles: los conductores no insultaban a nadie si se cruzaba por un sitio inadecuado, los gamberros trataban correctamente a los animales e incluso, una mujer con pinta de poseer mucho dinero, donó todo lo que llevaba encima a un mendigo que pedía unas monedas para seguir sobreviviendo. 

Tan complacido estaba con lo que veía, que decidió al supermercado en el que solía hacer sus compras normalmente, para dejarle a una pequeña propina, a esa cajera con tan poca suerte en la vida. Lo que no se esperaba, es que en lugar de la propina, una fuerza invisible le obligó a entregarle casi todo el dinero que tenía en la cartera. Confundido ante aquel ataque de generosidad tan repentino, se alejó de allí con la intención de ir al gimnasio. Un lugar al que no consiguió llegar, ya que se confundió de bus y acabó en la galería más peligrosa de la cárcel, compartiendo la tarde con los presos. Muy enfadado consigo mismo, por hacer ese tipo de cosas en contra de su voluntad, cayó en la cuenta de que eran situaciones provocadas por su deseo. Unas situaciones, que no fueron todo lo agradables que a él le hubieran gustado y gracias a las cuales descubrió, que no era el más indicado para dar lecciones de espíritu navideño, puesto que su justicia y generosidad eran iguales que las demás.

viernes, 29 de noviembre de 2013

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